Zamora es una ciudad-museo del Arte Románico, ya que son de admirar los numerosos templos que conservan su estructura primitiva casi íntegramente.
Iglesia de San Claudio de Olivares: es la iglesia más antigua del Románico zamorano. Su historia se remonta al siglo XII, y en el exterior su portada resalta respecto al muro con un remate en la cornisa sostenida por modillones de cabezas humanas. Su decoración de arquivoltas con el interior de animales y aves que caminan, la parte intermedia con reproducciones vegetales y el exterior y sus doce grupos en altorrelieve que representan los meses del año son algunos de sus aspectos más llamativos.
La cabecera conserva su estructura original y recuerda mucho a las iglesias asturianas por las arquerías ciegas que recorren los muros del tramo recto. Estas descansan en columnas con ábacos y capiteles decorados con seres mitológicos y animales en extrañas actitudes.
Iglesia de Santiago el Viejo o de los Caballeros: según la tradición es en esta iglesia donde el Cid Campeador veló sus armas y fue armado caballero. Su proximidad al río, antaño muy propicio a las crecidas, le acarreó continuos desperfectos que han dejado huella en ella.
La portada consta de dos arquivoltas lisas de medio punto, apoyadas sobre impostas rudimentarias también lisas. En el interior destacan los capiteles por sus representaciones, algunas muy difíciles de interpretar.
Iglesia del Espíritu Santo: fue abadía aneja a la Catedral en el siglo XIV, para más tarde pasar a ser parroquia.
El patio de la iglesia tiene una galería de arcos carpaneles sobre columnas cuyos capiteles se adornan con grutescos. En los arcos bajos aparecen, dentro de láureas, bustos de héroes con sus nombres correspondientes. En la galería superior y sobre un friso se pueden ver dentro de orlas góticas los escudos de Toledo, Girón, Enríquez y otras familias nobles de la época.
Muchos más son los templos de Zamora que representan el Románico, hay una escapada por estas tierras y disfruta de sus iglesias.
Foto vía: El pasiego