 A comienzos de la segunda mitad del siglo XII, se alza la Iglesia de Santa María de la Horta de Zamora por los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén y se mantuvo como casa de la Orden, haste el siglo XVI. A partir de esta fecha se hizo cargo del templo y sus instalaciones la rama femenina de la Orden, hasta que llegó el momento de abandonarla, debido a la exclaustración de mediados del siglo XIX. El actual edificio es el resultado de varias etapas constructivas. En su origen se levantó la nave principal de tres tramos y la cabecera, que estaba constituida por el presbiterio y un ábside semicircular. Poseía triple acceso: por el norte para comunicación con el monasterio, por el oeste mediante portada centrada en el eje longitudinal de la iglesia, y por el sur a través del hueco abierto en el tramo intermedio. En el siglo XIII se acopló la torre al paramento occidental y para mantener el acceso por ese extremo. La planta baja de la torre es diáfana y comunica con el exterior por una portada enfrentada a la primitiva, dando forma a un pórtico que prolonga la nave. En el lateral norte de la torre un cuerpo de una sola planta acoge la escalera de subida a la misma. El ábside es de trazado en hemiciclo, y se encuentra dividido verticalmente en su paramento exterior por cuatro columnas de media caña que definen cinco calles de desigual anchura. La cornisa del ábside está formada por arquillos trilobulados que se apoyan sobre modillones, en forma de pirámides invertidas, guardando similitud con la de la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro Las ventanas del ábside son de alta y estrecha abertura, en aspillera y poseen marcado derrame lateral y de base, así como en el arco, que está formado por una gruesa moldura, que por debajo de la imposta se prolonga verticalmente por la arista de las jambas, como si fueran dos fustes de columnas que se hallan carentes de capiteles. Foto Vía:esacademic |