
La Catedral de Ávila es Monumento Histórico-Artístico desde principios del siglo XX, se edificó sobre el solar de otro templo más antiguo, como una iglesia mozárabe, que estaba dedicada a San Salvador anterior, la cual fue erigida en tiempos de Fernán González, en el siglo XII. Unas décadas después, en la segunda mitad del siglo XII, en tiempos de Alfonso VIII, se decidió derribarla para edificar una gran catedral mayor, con una arquitectura más vanguardista, al estilo de los templos franceses que se habían iniciado, en la Île-de France, como Vezelay y Saint Denis.
Se cree que el Maestro Fruchel, personaje de origen francés, trajo a Ávila las primeras formas góticas borgoñonas, quien se encargó de las obras a partir del siglo XII y que a su muerte vería casi finalizada la compleja cabecera, la cual fue llevada a cabo con la llamada piedra “arenisca sangrante”, por su especial veteado rojo sobre fondo blanco, que procede del Valle de Amblés.
A partir del siglo XII, se modificaría y continuaría el plan de las obras, en estilo gótico y con piedra berroqueña. La Catedral de Ávila consta tres naves de cuatro tramos, amplio crucero y una cabecera formada por la capilla mayor, girola -espacio que roda al altar mayor- de doble nave y capillas radiales. El único elemento que se puede considerar románico, es la cabecera y parte de los muros orientales del crucero y la presencia de naves y las torres, son góticas.

Las cinco capillas centrales exteriores, se iniciaron en primer lugar, que tuvieron ventanas alargadas cegadas en el siglo XIV. Más tarde se realizó el ábside poligonal esbelto y de gran altura, con tres cuerpos superpuestos, el primero formado por arcos apuntados hacia la girola. En el intermedio, aparece en cada cara un largo ventanal, con arquivoltas de medio punto, donde aparecen capiteles vegetales.
En el piso superior, cada muro lleva una nueva ventana, con arquivoltas semicirculares sobre columnas de capiteles vegetales. En los muros más orientales del crucero, se puede observar la utilización de granito y la existencia de muros románicos con parejas de ventanales con vanos, separados por columnas como los vistos en el segundo cuerpo del ábside interior.
A finales del siglo XII, se terminaron los muros del crucero, los de las naves y los arcos que comunican éstas y en los siglos XIIII y XIV se abovedó el crucero y las naves.
Foto 1 Vía: guiarte
Foto 2 Vía: Bloggerone. on